viernes, 8 de marzo de 2013

Los mil y un tipos de fútbol

El fútbol es una de esas cosas que se supone que todo el mundo tiene claro lo que es: el deporte más popular del mundo, ése que consiste en patear una pelota y llevarla a una portería… pero ¿y si os dijéramos que esa es sólo una de las muchas formas que hay? ¿Si os contáramos que hay bastantes variedades deportivas que también llevan ese nombre, o que también se juegan a patadas?

El que hoy, aquí en España, llamamos fútbol, eso que hacen el Real Madrid, el Atleti y el Barça, es quizás la forma más extendida, entre otras cosas por ser la más simple. El reglamento (por si queda alguna persona en el mundo que no lo sepa) se puede reducir a dos equipos de once personas que tienen que intentar meter una pelota más veces que su rival en la portería contraria, usando para ello cualquier parte del cuerpo menos los brazos (con la excepción del portero, que sí puede emplear las manos). La palabra soccer, que también se usa en algunos países, deriva de “association football”, el nombre que se le daba a finales del siglo XIX para distinguirlo de otras variedades de las que hablaremos luego.

Esta forma de fútbol parece sencilla, pero tiene sus inconvenientes. Con 11 jugadores por equipo, hacen falta 22 personas, número no siempre fácil de alcanzar. Además, para hacerlo bien hay que jugar en un campo de césped (o tierra) de unos 100 metros de largo y unos 60 de ancho. Por eso surgieron variedades más reducidas, como el fútbol sala. Aquí juegan cinco por equipo (cuatro y portero) en un campo liso (parquet, hormigón, algo así) más pequeño, de 40 por 20 metros. Hay algunas variaciones, pero esencialmente las reglas son las mismas que en el fútbol “grande”.

Para rizar el rizo, se puede jugar al fútbol con distinta cantidad de gente (en España es popular el “fútbol 7”, en otras latitudes usan 6 por equipo; naturalmente se emplean campos de tamaño intermedio entre el de fútbol sala y el de fútbol grande). También pueden darse patadas en otras superficies, como la arena (lo que da lugar al fútbol playa). En el norte de Inglaterra, incluso, es habitual jugar en explanadas llenas de barro, lo que dificulta los movimientos y cansa mucho más. Los ingleses están así de locos.

Además, existen adaptaciones del fútbol para jugadores con minusvalías. Quizás la más conocida sea la versión para ciegos: recuerda mucho al fútbol sala, con la diferencia de que el campo está vallado (para que, si chutan desviado, el balón no se vaya lejos) y que la pelota lleva un cascabel, para que los jugadores sepan dónde está. También hay campeonatos específicos para futbolistas con parálisis cerebral, con sordera, con miembros amputados, o hasta con silla de ruedas.

Pelotas ovaladas

Todas estas variantes son las que, si nos ponemos estrictos, son realmente “fútbol”, ya que se basan en golpear el balón con los pies. El problema viene de la Inglaterra del siglo XIX, cuando las reglas aún no estaban redactadas y a algunos les parecía demasiado limitado no poder emplear las manos. De ahí que en la ciudad británica de Rugby desarrollaran sus propias reglas y crearan un juego nuevo que ha pasado a la historia como “rugby football”.

Este “rugby” consiste en llevar una pelota (que por alguna extraña razón ya no es redonda, sino ovalada) hasta el fondo del campo rival y apoyarla en el suelo detrás de la línea de meta (no existe una portería). Está permitido correr con la pelota agarrada en las manos, darle patadas y pasarla con la mano, pero sólo hacia atrás. Para arrebatarle el balón al rival se le puede placar, lo que hace de este deporte un espectáculo un tanto violento. De esto básicamente hay dos versiones: “rugby union”, el más famoso, con 15 jugadores por equipo, y “rugby league”, con 13 (o menos, según las variantes).

Como herederos del rugby league están lo que en América conocen como “grid-iron football”, llamado así porque en el campo hay pintadas unas cuantas marcas que, vistas desde lejos, parecen una parrilla. De estos hay dos variedades: el americano y el canadiense.

El fútbol americano es muy parecido al rugby, pero con una diferencia muy importante: sí que vale pasar el balón hacia adelante con las manos (de hecho, aquí en general los pies se usan muy poco). Este deporte es de muchísimo contacto, tanto que los jugadores deben llevar casco y todo tipo de protecciones. ¡Casi parecen caballeros medievales preparados para un torneo!


El fútbol canadiense es esencialmente igual que el americano, pero con alguna pequeña diferencia. En Canadá se usan campos algo más grandes y juegan 12 por equipo en lugar de 11. Además, están permitidos cuatro “downs” por jugada en vez de tres. ¿Y qué es un “down”? Es cuando el jugador del equipo atacante que tiene la pelota toca el suelo con algo distinto a los pies o las manos (algo que ocurre fácilmente cuando te hacen un placaje). Cuando se llega al límite, el balón se entrega automáticamente al equipo rival. Así se evita que un jugador agarre la pelota, no la suelte y el espectáculo se convierta en un aburrimiento. En el fondo está bien pensado…

Irlandeses y australianos, a su bola

Esto, en América. Luego están los irlandeses, que han desarrollado su propio tipo de fútbol. Fútbol, Irlanda, ¿cómo se llama el deporte? Efectivamente, fútbol gaélico. Se usa un campo rectangular enorme (de hasta 145 metros de largo y 90 de ancho), y se pone en cada extremo una portería en forma de H. Si el balón pasa por el hueco superior de la H, vale un punto; si pasa por debajo, vale tres puntos (es más difícil porque hay portero). El balón se puede patear, golpear con las manos (ojo, tiene que ser un golpe con los nudillos o el pulgar, no vale agarrarlo y lanzarlo), o bien agarrarlo y salir corriendo… un máximo de cuatro pasos; si quieres correr más, tienes que soltarlo, tocarlo con el pie y volverlo a coger con las manos. Tampoco vale coger el balón directamente del suelo con las manos. Y sí están permitidos placajes, aunque no tan fuertes como los de rugby.

El fútbol gaélico tiene además una particularidad: a pesar de ser el deporte más popular de Irlanda, y de que decenas de miles de personas vayan a ver los partidos habitualmente, es un juego completamente amateur. Los futbolistas y entrenadores tienen absolutamente prohibido cobrar por jugar. En la liga más popular, el All-Ireland, los jugadores representan a sus condados de origen, y lo hacen simplemente por el honor de ser los mejores de la isla.

Para terminarla de liar están los australianos, que allí en la otra punta del mundo también han desarrollado su propia versión del fútbol (que esta vez sí, en un alarde de imaginación, han llamado “fútbol australiano”). Las reglas de juego son muy parecidas a las del fútbol gaélico, pero con alguna diferencia notable. Que básicamente consiste en que les gustan las cosas ovaladas, por eso tanto la pelota como, atención, el campo de juego tienen esa forma. Además, aquí no hay porterías propiamente dichas: en los extremos del óvalo, que están cortados para que formen una línea recta, se ponen cuatro palos. Si la pelota pasa, después de chutarla con el pie, entre los dos palos del centro (que son más altos), el tanto vale seis puntos. Si pasa por los huecos de los lados, o si se ha golpeado con algo que no sea el pie, vale un punto.

El problema es que al fútbol gaélico sólo se juega en Irlanda, y al australiano, en Australia, con lo que no hay lugar a partidos internacionales. Por eso, un día estos dos países se pusieron de acuerdo y crearon el “fútbol de reglas internacionales”, específicamente para jugar entre ellos: se usa una pelota redonda y un campo rectangular, como en Irlanda, pero se permiten normas de placajes más parecidas a las australianas. Se usan los cuatro palos australianos, pero entre los dos del medio se coloca una portería; así, si la pelota entra en la portería son 6 puntos, si pasa por encima 3, y si se va entre los palos exteriores, sólo 1. De esta cosa no hay liga ni clubes; sólo se juegan dos partidos al año, entre las selecciones de Irlanda y Australia.

Al margen de todo esto, hay una innumerable cantidad de juegos basados en el fútbol más o menos mezclados con otros deportes (en Brasil existen campeonatos profesionales de futvoley, por ejemplo), así como juegos medievales parecidos (el famoso calcio fiorentino) que se siguen practicando, aunque más bien a modo de fiesta o de exhibición para turistas. Y por supuesto, estaría muy feo olvidarse de esa obra de arte que es el futbolín. Pero si detalláramos todos, esto se haría eterno, y Mundo Pelotudo sólo dura una hora...

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